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martes, 10 de junio de 2014

EL Evangelio de Hoy 11 de junio 2014

Día litúrgico;Miércoles X del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt.5,17-19)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No penséis que he venido a abolir la ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. si os lo aseguro el cielo y la tierra pasaran antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeño y así lo enseñare a los hombres, será el más pequeño en el  Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos,

Comentario; Rev. D.Miquel Masats I Roca

Hoy escuchamos del Señor No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas sino a dar cumplimiento (Mt 5,17-19). En el Evangelio de hoy Jesús que el antiguo testamento es parte de la revelación divina; Dios primeramente se lo dio a conocer a los hombres mediante los profetas El Pueblo escogido se reunía los sábados en la sinagoga para escuchar la palabra de Dios. Así como un buen israelita conocía las escrituras y las ponía en práctica, a los cristianos nos conviene la meditación frecuente ---- Diaria, si fuera posible--- de las escrituras 

En Jesús tenemos la plenitud de la revelación El es el Verbo. La Palabra de Dios, que se ha hecho hombre  (cf. Jn1, 14), que viene a nosotros para darnos a conocer quién es Dios y cómo nos ama. Dios espera del hombre una respuesta de amor manifestada en el cumplimiento de sus enseñanzas. se me amáis, guardaréis mis mandamientos, (Jn 14, 15)

Del texto del Evangelio de hoy encontraremos una buena explicación en la Primera Carta de San Juan; En esto consiste el amor a Dios; en que guardemos sus mandamientos. y sus mandamientos no son pesados, (1Jn 5,3) Guardar los mandamientos de Dios garantiza que le amamos con obras y de verdad, el amor no es sólo un sentimiento, sino que  a la vez pide obras, obras de amor, vivir el doble precepto de la caridad 

Jesús nos enseña la malicia del escándalo; El que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe  a los Hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos, (Mt 5,19), porque ---como dice San Juan---- quien dice; Yo le conozco`y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no esta en el (1Jn 2,4)

A la vez enseña la importancia del buen ejemplo; el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos  (Mt 5,19). EL buen ejemplo es el primer elemento del apostolado cristiano   

lunes, 9 de junio de 2014

EL evangelio de Hoy


Día Litúrgico: Martes 10 de Junio 2014
Texto del Evangelio (Mt 5,13-16)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

Comentario: Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas (Girona, España)

Vosotros sois la sal de la tierra. (...) Vosotros sois la luz del mundo Hoy, san Mateo nos recuerda aquellas palabras en las que Jesús habla de la misión de los cristianos: ser sal y luz del mundo. La sal, por un lado, es este condimento necesario que da gusto a los alimentos: sin sal, ¡qué poco valen los platos! Por otro lado, a lo largo de los siglos la sal ha sido un elemento fundamental para la conservación de los alimentos por su poder de evitar la corrupción. Jesús nos dice: —Debéis ser sal en vuestro mundo, y como la sal, dar gusto y evitar la corrupción. En nuestro tiempo, muchos han perdido el sentido de su vida y dicen que no vale la pena; que está llena de disgustos, dificultades y sufrimientos; que pasa muy deprisa y que tiene como perspectiva final —y bien triste— la muerte. «Vosotros sois la sal de la tierra» (Mt 5,13). El cristiano ha de dar el gusto: mostrar con la alegría y el optimismo sereno de quien se sabe hijo de Dios, que todo en esta vida es camino de santidad; que dificultades, sufrimientos y dolores nos ayudan a purificarnos; y que al final nos espera la vida de la Gloria, la felicidad eterna. Y, también como la sal, el discípulo de Cristo ha de preservar de la corrupción: donde se encuentran cristianos de fe viva, no puede haber injusticia, violencia, abusos hacia los débiles... Todo lo contrario, ha de resplandecer la virtud de la caridad con toda la fuerza: la preocupación por los otros, la solidaridad, la generosidad... Y, así, el cristiano es luz del mundo (cf. Mt 5,14). El cristiano es esta antorcha que, con el ejemplo de su vida, lleva la luz de la verdad a todos los rincones del mundo, mostrando el camino de la salvación... Allá donde antes sólo había tinieblas, incertidumbres y dudas, nace la claridad, la certeza y la seguridad.

Dibujo artístico en el piso frente a la presidencia 


Abejas exterminadas con veneno